A pesar del frío que el mes de enero trae a Salamanca, viajamos entre los altos muros de piedra de Villamayor. Un mismo color, una misma textura, pero muchas épocas se confunden en el esta roca local. Paseamos por los interiores de la catedral vieja y nueva, y conocimos las conjugación de estilos que fueron surgiendo durante la larga etapa de construcción de ambas catedrales.
Fue una visita fantástica en la que pudimos aprender sobre arquitectura civil y religiosa, a pesar del frío que nos esperaba en cada esquina de la ciudad. Así que para entrar en calor decidimos tomar una buena taza caliente de chocolate… ¿con qué? pues con churros, claro…









